
Una década de experiencia en departamentos financieros y seis años como Controller en diversos sectores avalan la trayectoria de Margarita Camarena. La actual directora de Control de Gestión del Grupo Ocean ha visto cómo en los últimos años este campo ha ido ganando protagonismo dentro de las organizaciones y, ahora, el «principal reto al que se enfrenta no es técnico, sino cultural».
Para Camarena, el papel del controlling está «plenamente asumido en entornos financieros. El uso de indicadores, el seguimiento y el análisis forman parte del día a día, y su aportación se percibe como algo natural. Sin embargo, el contexto cambia cuando este enfoque se extiende a otras áreas de la compañía. Y es en ese momento cuando empiezan a aparecer resistencias. No porque el control de gestión no aporte valor, sino porque, en muchos casos, se sigue interpretando como una función de supervisión o fiscalización. Cuando esto ocurre, deja de verse como una ayuda y pasa a percibirse como una amenaza».
«El verdadero reto del control de gestión no es técnico, es cultural»
Considera que parte del problema empieza por el propio nombre. «La expresión control de gestión puede inducir a error, porque pone el foco en el control cuando, en realidad, su función principal es facilitar decisiones. Este departamento no es un área de supervisión, sino que, por definición, es un socio del negocio. Con el tiempo, quizá debamos replantearnos cómo lo denominamos», plantea.
En su opinión, «cuando se introduce una figura de control en áreas menos acostumbradas a trabajar con indicadores, la reacción inicial suele ser defensiva. No por falta de profesionalidad ni de compromiso, sino por una cuestión de percepción y de cultura organizativa».
Pero Camarena defiende que «el control de gestión no está para controlar, sino para ayudar a decidir. Su verdadero valor está en aportar una visión transversal del negocio, en dar contexto a los datos y en facilitar que las decisiones se tomen con mayor criterio y alineadas con los objetivos de la organización». Ante la dirección, «el papel del controlling no es solo medir, sino identificar qué es realmente relevante y utilizar esa información para anticipar, priorizar y actuar, de forma que se convierte en un habilitador clave de la toma de decisiones», señala.
Ahora bien, Camarena advierte que «para que este enfoque funcione, es fundamental la forma en que se introduce en la organización. No basta con definir indicadores o construir cuadros de mando. Hay que generar confianza, entender las dinámicas de cada área y acompañar el proceso desde la colaboración. Las organizaciones que consiguen hacer este cambio mejoran su capacidad de análisis y, sobre todo, su capacidad de decisión». En definitiva, cree que «el control de gestión no cambia los números, cambia la forma en que se toman las decisiones»
Margarita Camarena
DIRECTORA DE CONTROL DE GESTIÓN DEL GRUPO OCEAN Y
CHARTERED CONTROLLER ANALYST CCA® – CERTIFICATE

